Descanse en Paz.
"Asesinaron a mi abuelo
El 31 de diciembre del 2010 cambió mi mundo. Durante seis semanas fue una lucha. Todo lo que mi abuelo (el doctor Homero Noboa González) me ha enseñado durante su vida se vio reflejado en esa lucha.
Honor, pasión, vida. Esas son las palabras que me vienen cuando pienso en mi tata. Al crecer bajo su manto, estos ideales siempre se vieron reflejados en cómo mi abuelo caminaba por la vida. Durante estas últimas semanas no me queda duda alguna de que estas son sus características que definieron su carácter y su vida. Mi tata, mi abuelo, mi inspiración. Reto a cualquier otro hombre a que viva una vida como la que vivió él. Reto a que este mundo produzca a otro ser como él, que fue y seguirá siendo mi tata. ¿Qué más podemos pedir? Defendió a su familia, murió defendiendo todos sus ideales. Esa es la vida y la muerte que todo ser pide. En realidad, es el único fin que alguien como él se merecía. No, no era su hora, pero él peleó. Él nos dio esperanza, nos dio el tiempo para poder aceptar esto, para poder acostumbrarnos a la idea de que mi tata, alguien que de verdad nunca pensé que podía dejarnos, se nos iba. Desde chiquita mi tata me enseñó sin palabras, y eso, ese tipo de aprendizaje, ese tipo de sabiduría es la enseñanza que influencia vidas, cambia mundos; y en nuestro caso, representa lo que fue mi tata. Tuve 18 años junto con mi tata, no es suficiente, 800 años no hubieran sido suficientes para poder absorber todo lo que mi tata tenía para ofrecer, compartir, enseñar. Gracias, tatita. Mi abuelo representa todo lo maravilloso. Si hubiera otro hombre que le llegue a las rodillas a mi abuelo, eso me demostraría que el mundo tiene esperanza. Al salir de la casa se maravillaba con el sonido de los pájaros, con el color de una planta en especial, con una comida particularmente especial; más que nada, no hay nada que él apreciaba más que estar con su familia, ver su legado alrededor suyo.
Una vez me dijo que un hombre se definía en momentos, y que un hombre se definía por lo que dejaba atrás suyo en el mundo. Veo a cada uno de sus familiares, de las personas que tocaron su vida; recuerdo ciertas anécdotas y momentos que me ha contado, que he visto, pueden ser pequeños como una sonrisa, o un chiste cuando nadie quería reír; puede ser algo como defender a su familia, pero de cualquier forma, sé que el legado de mi abuelo nunca será olvidado, porque la vida, la pasión, el honor, el amor, la constancia, la risa, los momentos que nos deja, cambiaron mi mundo y el de todos ustedes. Gracias, tatita, gracias. Y ahora que salimos de esta sala les pido que se tomen un momento para respirar el aire, sentir el viento, el sol, pensar en la memoria más preciada, con mi abuelo. Sentir todo esto, apreciarlo, porque yo sé que eso valdría todo para él. Estoy viendo el amanecer, es el primer día que el sol se levanta sin mi tata. Este es el primer día que me toca levantarme y enfrentarme al mundo sin él, pero, tata, te prometo, que desde este día voy a vivir como tú me enseñaste, con pasión. Tata, te amo. Tata, nunca voy a poder expresar con palabras todo lo que significaste para mí, nunca voy a expresar con palabras, emociones, lo que tu pérdida significa para mí; solo tengo mis acciones, solo mi carácter, solo tengo mi vida para poder llevar tu legado, para poder transmitir tu fortaleza, para poder tratar de hacerte orgulloso. No puedo ni pensar, no puedo poner en palabras, en oraciones lógicas, nada de lo que estoy sintiendo. Yo sé que me va a tomar una vida poder acostumbrarme a que no estás. Pero juro que esta vida va a ser vivida honrando todo lo que él mantuvo preciado, honrando todo lo que él defendió durante su vida, y en sus últimas semanas. Lo único que queda, lo único que puedo hacer es pedirles que hagan lo mismo; esto para él significaría más que cualquier otro acto. Disfruten la vida, vivan con pasión, honren quienes son, sean justos, defiendan lo que es correcto. Mi abuelo hizo eso, mi abuelo nos enseñó con acciones y por esto, por quien fue, por cómo vivió su vida, es justo que hagamos lo mismo.
Te amo, tatita, me enseñaste lo que no es posible poner en palabras, me enseñaste lo que significa ser un ser humano y eso no tiene precio. Gracias, tata. El 31 de diciembre no es el último día del año, fue el último día en que desperdicié el valor de la vida, es el día en que mi abuelo va a vivir por siempre. "
Rosana Lescrauwaet-Noboa,
Quito
Nota de la Redacción:
El doctor Homero Noboa González murió en Quito por seis disparos que recibió cuando logró defender a su hija de un grupo de ladrones que entraron a su casa en la noche. Sobrevivió varias semanas luchando para que su familia acepte su partida.
Honor, pasión, vida. Esas son las palabras que me vienen cuando pienso en mi tata. Al crecer bajo su manto, estos ideales siempre se vieron reflejados en cómo mi abuelo caminaba por la vida. Durante estas últimas semanas no me queda duda alguna de que estas son sus características que definieron su carácter y su vida. Mi tata, mi abuelo, mi inspiración. Reto a cualquier otro hombre a que viva una vida como la que vivió él. Reto a que este mundo produzca a otro ser como él, que fue y seguirá siendo mi tata. ¿Qué más podemos pedir? Defendió a su familia, murió defendiendo todos sus ideales. Esa es la vida y la muerte que todo ser pide. En realidad, es el único fin que alguien como él se merecía. No, no era su hora, pero él peleó. Él nos dio esperanza, nos dio el tiempo para poder aceptar esto, para poder acostumbrarnos a la idea de que mi tata, alguien que de verdad nunca pensé que podía dejarnos, se nos iba. Desde chiquita mi tata me enseñó sin palabras, y eso, ese tipo de aprendizaje, ese tipo de sabiduría es la enseñanza que influencia vidas, cambia mundos; y en nuestro caso, representa lo que fue mi tata. Tuve 18 años junto con mi tata, no es suficiente, 800 años no hubieran sido suficientes para poder absorber todo lo que mi tata tenía para ofrecer, compartir, enseñar. Gracias, tatita. Mi abuelo representa todo lo maravilloso. Si hubiera otro hombre que le llegue a las rodillas a mi abuelo, eso me demostraría que el mundo tiene esperanza. Al salir de la casa se maravillaba con el sonido de los pájaros, con el color de una planta en especial, con una comida particularmente especial; más que nada, no hay nada que él apreciaba más que estar con su familia, ver su legado alrededor suyo.
Una vez me dijo que un hombre se definía en momentos, y que un hombre se definía por lo que dejaba atrás suyo en el mundo. Veo a cada uno de sus familiares, de las personas que tocaron su vida; recuerdo ciertas anécdotas y momentos que me ha contado, que he visto, pueden ser pequeños como una sonrisa, o un chiste cuando nadie quería reír; puede ser algo como defender a su familia, pero de cualquier forma, sé que el legado de mi abuelo nunca será olvidado, porque la vida, la pasión, el honor, el amor, la constancia, la risa, los momentos que nos deja, cambiaron mi mundo y el de todos ustedes. Gracias, tatita, gracias. Y ahora que salimos de esta sala les pido que se tomen un momento para respirar el aire, sentir el viento, el sol, pensar en la memoria más preciada, con mi abuelo. Sentir todo esto, apreciarlo, porque yo sé que eso valdría todo para él. Estoy viendo el amanecer, es el primer día que el sol se levanta sin mi tata. Este es el primer día que me toca levantarme y enfrentarme al mundo sin él, pero, tata, te prometo, que desde este día voy a vivir como tú me enseñaste, con pasión. Tata, te amo. Tata, nunca voy a poder expresar con palabras todo lo que significaste para mí, nunca voy a expresar con palabras, emociones, lo que tu pérdida significa para mí; solo tengo mis acciones, solo mi carácter, solo tengo mi vida para poder llevar tu legado, para poder transmitir tu fortaleza, para poder tratar de hacerte orgulloso. No puedo ni pensar, no puedo poner en palabras, en oraciones lógicas, nada de lo que estoy sintiendo. Yo sé que me va a tomar una vida poder acostumbrarme a que no estás. Pero juro que esta vida va a ser vivida honrando todo lo que él mantuvo preciado, honrando todo lo que él defendió durante su vida, y en sus últimas semanas. Lo único que queda, lo único que puedo hacer es pedirles que hagan lo mismo; esto para él significaría más que cualquier otro acto. Disfruten la vida, vivan con pasión, honren quienes son, sean justos, defiendan lo que es correcto. Mi abuelo hizo eso, mi abuelo nos enseñó con acciones y por esto, por quien fue, por cómo vivió su vida, es justo que hagamos lo mismo.
Te amo, tatita, me enseñaste lo que no es posible poner en palabras, me enseñaste lo que significa ser un ser humano y eso no tiene precio. Gracias, tata. El 31 de diciembre no es el último día del año, fue el último día en que desperdicié el valor de la vida, es el día en que mi abuelo va a vivir por siempre. "
Rosana Lescrauwaet-Noboa,
Quito
Nota de la Redacción:
El doctor Homero Noboa González murió en Quito por seis disparos que recibió cuando logró defender a su hija de un grupo de ladrones que entraron a su casa en la noche. Sobrevivió varias semanas luchando para que su familia acepte su partida.
(http://www.eluniverso.com/2011/01/09/1/1366/asesinaron-abuelo.html)
Para ti las fotos, querida Rosana. Te extrano aquí.
Keine Kommentare:
Kommentar veröffentlichen